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 El sistema límbico es un sistema formado por varias estructuras cerebrales que regulan las respuestas fisiológicas frente a determinados estímulos. Es decir, en él se encuentran los instintos humanos. Entre estos instintos encontramos la memoria involuntaria, el hambre, la atención, los instintos sexuales, las emociones (por ejemplo placer, miedo, agresividad), la personalidad y la conducta. Está formado por partes del tálamo, hipotálamo, hipocampo, amígdala cerebral, cuerpo calloso, septo y mesencéfalo.

El sistema límbico interacciona muy velozmente (y al parecer sin que necesite mediar estructuras cerebrales superiores) con el sistema endocrino y el sistema nervioso periférico.

Etimología

La palabra límbico tiene raíz etimológica en el latín limbus y significa «borde», «límite».

Historia

El término límbico, para referirse a una zona del cerebro, fue acuñado en 1878 por el médico francés Paul Broca, él habló de «le grand lobulo limbique» (el gran lóbulo límbico) para referirse a la zona ubicada hacia el borde inferior de la glándula pineal (limbus en latín siginifica precisamente borde). La descripción inicial que realizó Broca del "gran lóbulo límbico" era la que está formada por tres estructuras en forma de raqueta; el "corozo" de tal "raqueta" correspondería al nervio y especialmente al bulbo olfatorio ; la parte superior correspondería el gyrus cinguli o giro cingulado (cingulus en latín significa cinturón) y la parte inferior a la circunvolución del hipocampo; para más acotación, el uso de la palabra "límbico" por parte de Broca correspondía entonces a la parte inferior de la corteza cerebral.

Henry Turner en 1890 denominó rhinencephalon (rinoencéfalo, encéfalo nasal) a la mayor parte de las áreas límbicas por la importancia que en éstas parecía cobrar el bulbo olfativo y las respuestas a los estímulos olfativos (evolutivamente más antiguas que las áreas correspondientes a estímulos visuales y auditivos). James Papez descubrió en 1937 el circuito que lleva su nombre. Paul MacLean (1949) —como Christofredo Jakob— habló de "cerebro visceral" y amplió estas ideas para incluir más estructuras de una forma más difusa; en 1952 surge la denominación "cerebro límbico" y sistema límbico (así como paralelamente las de cerebro reptiliano o cerebro reptílico que MacLean hipotetiza como precedente del límbico, e incluso "cerebro paleomamífero"). El concepto de sistema límbico ha sido ampliado por Goldar, Heimer, Nauta, Yakovlev y otros.

Sin embargo, se mantiene una fuerte controversia sobre la definición de lo límbico ya que, si inicialmente cuando se acuñó la palabra, se postuló que el área límbica era solo el centro instintivo y emocional del cerebro, quedando las actividades cognitivas, intelectuales y racionales como una actividad típica del neocórtex, pronto se descubrió que tal diferenciación tan taxativa era más difusa: por ejemplo, una lesión en el hipocampo conlleva a graves deficiencias cognitivas.

Las áreas de borde cortical que corresponden al sistema límbico, generalmente tienen menos capas neuronales que las típicas seis capas de la mayor parte del neocórtex y son clasificadas como alocórtex y arqueocórtex al ser filogenéticamente más primitivas.

En diversas escuelas de Psicología, durante el siglo XX se ha considerado que el sistema límbico correspondía a la localización del llamado subconsciente, mientras que las áreas filogenéticamente más modernas del córtex o corteza cerebral eran las correspondientes a la consciencia. Aunque tal pretensión de localización es parcialmente cierta, más cierto es que las actividades del pensar humano casi siempre o quizás siempre, impliquen la actividad del todo sistema nervioso central. Aunque ciertamente, el procesado más elaborado (intelectual-cognitivo-reflexivo) sólo se puede llevar a cabo en las áreas corticales más modernas ubicadas en la zona cortical frontal prefrontal, mientras que las emociones o instintos (casi siempre transformados, principalmente a través de las áreas neocorticales, en pulsiones en el ser humano) tienen un "relé" o área principal de procesamiento en el sistema límbico.

Evolución, filogenia

El sistema límbico es una de las partes más antiguas del cerebro en términos filogenéticos y evolutivos pues sus primordios ya se encuentran en los peces, el "cerebro límbico" sería precedido evolutivamente por el puente de Varolio y tallo cerebral (un antecedente aún más primitivo en filogenia es el bulbo raquídeo). En tal caso el sistema o "cerebro límbico" es prácticamente la mayor parte del cerebro de los tetrápodos primitivos: anfibios y reptiles.

Esbozo desde la perspectiva fisiológica

El Sistema Límbico está formado por una serie de estructuras complejas, que se ubican alrededor del tálamo y debajo de la corteza cerebral. Es el responsable principal de la vida afectiva, y es partícipe en la formación de memoria, en las que participan el hipotálamo, el hipocampo, la amígdala y cuatro áreas relacionadas.

Las funciones principales del sistema límbico son la motivación por la preservación del organismo y la especie, la integración de la información genética y ambiental a través del aprendizaje, y la tarea de integrar nuestro medio interno con el externo antes de realizar una conducta.

Partes

1.            Lóbulo límbico: circunvolución del cuerpo calloso, la circunvolución subcallosa y el giro parahipocampal.

2.            Formaciones hipocámpicas: hipocampo dorsal (corresponde al indusium griseum) e hipocampo ventral (formado por asta de Amón, cuerpo franjeado, giro dentado y el subículo).

3.            Complejo amigdalino: Corteza periamigdalina, núcleo amigdalino y estría terminal.

4.            Área septal.

5.            Formaciones olfatorias: bulbo, pedúnculo olfatorio, estría olfatoria y lóbulo piriforme.

6.            Núcleo dorso mediano y núcleo anterior del tálamo óptico.

7.            Corteza orbitofrontal: (COF) es una región del lóbulo frontal del cerebro relacionada con el procesamiento cognitivo de la toma de decisiones.

8.            Núcleo accumbens:

 

Hipotálamo

El hipotálamo se ubica justo debajo del tálamo, dentro de los dos tractos ópticos, y justo encima, e íntimamente relacionado con la glándula pituitaria. Es una de las partes más ocupadas del cerebro y está relacionada principalmente con la homeostasis. Regula, y tiene el control último, de las funciones del sistema nervioso simpático y sistema nervioso parasimpático, recibe información desde varias fuentes: Nervio Vago: información sobre la presión sanguínea y la distensión intestinal (esto es, cuan lleno está el estómago);Nervio óptico: información sobre luz y oscuridad; desde la formación reticular en el tronco cerebral, información sobre la temperatura de la piel; desde neuronas pocos usuales que forman los ventrículos, información sobre el fluido cerebroespinal incluyendo las toxinas que inducen al vómito; desde otras partes del sistema límbico y el nervio olfatorio, información que ayuda en la regulación del hambre y la sexualidad, además de sensores propios que entregan información acerca del balance iónico y la temperatura de la sangre. Envía órdenes al organismo de dos formas:

1.            Por el sistema nervioso autónomo, lo que le confiere el control último de sus funciones

2.            Por la glándula pituitaria, con la que está conectado química y biológicamente.

Hipocampo

El hipocampo, consiste en dos "cuernos" que describen una curva que va desde el área del hipotálamo hasta la amígdala, está relacionado con la transformación de lo que se encuentra en tu mente ahora (memoria a corto plazo), en lo que recordarás por un largo período de tiempo (memoria a largo plazo).

También es aquel en donde se encuentra la memoria a corto, largo plazo y el aprendizaje. La información está recogida por el fórnix que la lleva a los cuerpos mamilares. Desde aquí va al núcleo anterior del tálamo que envía la información hasta la corteza cerebral. Está formado por varias estructuras cerebrales que se activan ante estímulos emocionales.

En la clínica, la enfermedad más importante que tiene que ver con el hipocampo desde el punto de vista de la epilepsia del lóbulo temporal o epilepsia límbica.

Amígdala cerebral

La amígdala cerebral es una masa con forma y tamaño de dos almendras que está situada a ambos lados del tálamo, en el extremo inferior del hipocampo. Cuando es estimulada eléctricamente, los animales responden con agresión, y cuando es extirpada, los mismos se vuelven dóciles y no vuelven a responder a estímulos que les habrían causado rabia; también se vuelven indiferentes a estímulos que les habrían causado miedo o respuestas de tipo sexual.

La amígdala sigue en el cerebro esta vía: Amígdala->hipotálamo->sustancia gris periacueductal que hace que se produzcan manifestaciones autonómicas como el cambios en la actitud motora. Ésta es la responsable de que por ejemplo, cuando alguien nos atrae emocionalmente se nos dilaten las pupilas o que, por ejemplo, nos pongamos colorados cuando nos toca hacer una exposición.

Lo que conecta la amígdala con el hipotálamo es la estría terminalis que es la responsable de que el hipotálamo se conecte con el tronco del encéfalo y produzca esas manifestaciones autonómicas.

Zonas relacionadas

Circunvolución del cíngulo : Es la parte de la corteza cerebral que está cerca del sistema límbico, proporciona una vía desde el tálamo hasta el hipocampo, y está asociado con las memorias a olores y dolor.

Área septal: Se halla frente al tálamo, al parecer posee unas neuronas que son centros del orgasmo, una para los hombres, cuatro para las mujeres.

Área tegmental ventral (A.T.V., o V.T.A. en inglés): está en el tronco cerebral, consiste en vías de dopamina (dopaminérgicas), que parecen ser centros del placer (felicidad).

Corteza prefrontal: Es la parte del Lóbulo frontal que se encuentra frente al área motora, además de relacionarse con pensar en el futuro, hacer planes, y realizar acciones, está también vinculada a las mismas vías de dopamina que el área tegmentaria ventral, aunque se encuentra fuera del sistema límbico al ser un área evolutivamente reciente.

 

 

Sistema límbico Cerebro emocional – Células emocionales Sistema neuronal – Hay que ejercitar y desarrollar la flexibidad y la tolerancia

La mente, ese sistema poderoso …

Se puede ser muy firme con las conductas y amable con las personas.

No es necesario gritar ni enfadarse para conseguir algo que sabes de antemano que va ser fuente de conflictos.

En la zona prefrontal del cerebro es donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde inventamos nuestro futuro, donde valoramos los pros y los contras, donde hurdimos estrategias para solucionar problemas o tomar decisiones.

Está tremendamente influido por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional.

Por tanto hay que entrenar ese espacio de la mente, porque lo que tu sientes la mente lo acaba mostrando.

Hay que cuidar nuestra mente.

Se ha comprobado que un minuto entreteniendo a la mente con un pensamiento negativo, deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas.

La sensación de agobio que produce esto se refleja en el estrés, que puede lesionar neuronas porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.

¿Qué hacer para evitar desordenar estas piezas claves?

Contra la preocupación y la obtusidad tenemos un valioso recurso, la respiración.

Llevar en esos momentos nuestra atención al abdomen y respirar desde ahí ya tiene por si solo la capacidad de producir cambios en el cerebro.

Automáticamente se están segregando hormonas como la endorfina y la serotonina, mejorando así la sintonía entre los dos hemisferios cerebrales.

Osea es importante llevar el foco de atención a la respiración, hacerla consciente ya que tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental.

“Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro”

¿Por qué la importancia del silencio para nuestra mente?

El silencio es como un zumbido de limpieza. Las palabras por sí solas activan los nucleos amigdalinos, pueden activar así los núcleos del miedo que transforman las hormonas y los procesos mentales.

Cuando conseguimos reducir esa cacofonía interior y entrar en el silencio, ya solo las migrañas pueden reducirse en un 80%.

Las palabras producen confusión, solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad.

La percepción va más allá de la razón.

Hay que ser constante en el entrenamiento de la mente ya que la mayor parte de nuestros actos se rigen por el inconsciente. Reaccionamos según unos automatismos que hemos ido creando, por ello debemos educar y preparar nuestra mente.

Lo fundamental para llevar a cabo nuestra higiene mental es entrenar nuestra integridad honrando nuestra propia palabra.

Cuando decimos “voy a hacer esto” y no lo hacemos alteramos físicamente nuestro cerebro.

De ahí esa sensación de frustación y decepción hacia nosotros mismos que a veces titulamos “sentimiento de culpabilidad”

El mayor potencial es la conciencia.

La conciencia pasa examen.

Siémbrale confianza, bondad, honestidad.

“El corazón alegre constituye buen remedio y hace que el rostro sea hermoso, pero el espíritu errante seca los huesos”.

La aceptación es el primer paso a la transformación

Una persona sana debe estarlo tanto en mente como en cuerpo, es decir existe una relación. Esta relación permitió el nacimiento de una nueva ciencia, la psiconeuroinmunologia (PNI), que estudia cómo influyen ciertos procesos psicológicos en la salud.

Gracias a los estudios derivados de la PNI, se ha descubierto un vínculo físico (sinapsis), entre células del sistema nervioso y del sistema inmunológico, haciendo a estos dos sistemas humanos, interdependientes.