Neuroplasticidad cerebral 

La neuroplasticidad es la capacidad que tiene nuestro cerebro para modificarse a sí mismo. A nuestra generación siempre se le ha enseñado que, debido a que las neuronas son células especializadas que no se reproducen, a nuestro cerebro, una vez que alcanzaba la madurez, solo le quedaba ir menguando o en el mejor de los casos mantenerse. Hoy sabemos que felizmente eso no es así.

 

 Hoy en día, los descubrimientos sobre neurogénesis, es decir la generación de nuevas neuronas a lo largo de toda nuestra vida hasta en edades avanzadas, han demostrado que ciertas células madre migran hacia los hipocampos y se transforman en neuronas. Aunque los descubrimientos realizados hasta ahora dicen que las cantidades en que se regeneran son muy limitadas, ya que la mayoría de las células madre que durante el desarrollo del cerebro son responsables de la generación de los distintos tipos de neuronas hasta alcanzar la cifra de 100.000 millones, se quedan inactivas por razones que se desconocen.

 

 Pero la principal forma en que nuestro cerebro se desarrolla a lo largo de toda nuestra vida es por la generación de conexiones sinápticas. Cada segundo se producen miles de nuevas conexiones sinápticas, formando nuevas redes neuronales o fortaleciendo otras ya existentes. Por esta razón, cada segundo que pasa nuestro cerebro es literalmente diferente

 

Santiago Ramón y Cajal fue el primero en describir a las neuronas como células individuales que no eran parte de un tejido conjuntivo, sino que estaban separadas unas de otras por un espacio llamado sináptico y que se comunicaban entre sí por conexiones electroquímicas llamadas sinapsis.

 

 Las neuronas están compuestas por un cuerpo celular, una extremidad llamada axón, que es el emisor de la información mediante neurotransmisores químicos o eléctricos y una gran cantidad de dendritas que son las que reciben la información de los axones de otras células. Cada una de estas células pueden comunicarse con otras 10.000 neuronas a la vez mediante conexiones entre los terminales axónicos (emisores) y las espinas dendríticas (receptoras).

 

 Cada estímulo que recibimos del exterior, mediante nuestra percepción sensorial, o de nuestro interior, mediante el pensamiento, produce un cambio en nuestro cerebro mediante la generación de una nueva conexión sináptica.                                             

 

Red Neuronal: Estas conexiones forman redes neuronales, llamadas redes hebbianas, que constituyen la base del aprendizaje. Cuando una nueva información es percibida por nuestros sentidos, es transmitida desde una neurona a otra, recorriendo un camino que forma una red neuronal y que a su vez se conecta con otras redes relacionadas y que se graban en nuestra memoria. Cada vez que evocamos un recuerdo, activaremos esa red neuronal así como todas las asociadas. 

 

 Cuando estas redes se usan habitualmente, se fortalecen, en un proceso que se llama potenciación a largo plazo, haciéndose más fácil el acceso a la información que guardan. Cuando no se usan se van debilitando hasta desaparecer, en un proceso que se llama depresión a largo plazo. El proceso de neuroplasticidad consiste en la constante aparición de nuevas redes y la desaparición de otras.

 

 Por esta razón, ya a principios del siglo XX, Santiago Ramón y Cajal dijo:

 

 “Todo ser humano, si se lo propone,  puede ser escultor de su propio cerebro”