Este artículo en audio hecho por ordenador. Las creencias 2ª parte

 

 

En ocasiones resulta difícil establecer la diferencia entre una superstición y una ley. Las personas que pertenecen a una secta, por ejemplo, o a algunas corrientes espirituales, aceptan supersticiones como leyes; es decir, confunden los registros entre lo real y lo imaginario.

 

Las creencias son estructuras que  se organizan alrededor de los valores.

 

Una creencia, como hemos dicho al comienzo de estas páginas, es un vínculo arbitrario entre dos objetos.

 

Objeto te lleva al vínculo y, de nuevo te lleva al objeto

 

Ahora debemos precisar de qué tipo de objetos se trata, para a continuación estudiar e interrogar el vínculo. Lo cierto es que la terapia no tendrá efecto sino sobre ese vínculo, para cuestionarlo, pero respetará siempre a los objetos. Todo valor es, en sí mismo, laudable: es el vínculo el que creará, o no, un límite o una obligación.

 

Estos objetos son de dos tipos: equivalencias concretas y valores.

 

La expresión «equivalencias concretas», o «equivalencias complejas», indica el objeto tangible, concreto, identificable, que sirve de indicador personal para la satisfacción o no de un valor (abstracto, invisible).

 

Cada cual puede tener diferentes tipos de creencias sobre cualquier cosa, el amor, la familia, la educación, los deportes, etc.

 

Esto, bien entendido, puede implicar la formación de creencias diferentes y de muchos conflictos relacionales que resultan ser, en realidad, conflictos de creencias.

 

¡Cuántas personas que no creen en la astrología leen su horóscopo con regularidad...'.

 

La superstición debe incluirse en el campo de las creencias.

 

Puede pensarse que las supersticiones expresan, de manera simbólica, metafórica e imaginativa, prohibiciones que exigen el respeto de cierto orden de cosas, de principios fundamentales necesarios para el equilibrio personal y social

 

En cierta manera, puede decirse que la creencia es una superstición inconsciente que tiene para algunas personas el valor de una ley.

 

 

 

Los VALORES

 

Los valores son como los huesos de nuestro esqueleto. Nos estructuran, nos permiten mantenernos erguidos y son los puntos de amarre de los equivalentes musculares que son nuestros movimientos y nuestros proyectos. Se asocian entre ellos para formar unidades funcionales: «los territorios de creencias», el esqueleto de nuestro ser.

 

Comparables con los huesos, los valores nos sobreviven.

 

Una creencia se organiza alrededor de uno o de varios valores.

 

La importancia de conocer los valores es fundamental. Detrás de cualquier queja o lamento se esconde una creencia relacionada con un valor que busca ser satisfecho.

 

Lista no exhaustiva de nuestros valores:

 

La vida, El amor, El reconocimiento, La identidad, La seguridad, La libertad, El respeto, La relación, La confianza, La autenticidad, La verdad, La eficacia, La competencia, La comunicación, La justicia, La estética, La felicidad, El placer, La paz, La existencia, La perfección, La armonía, La responsabilidad, Compartir, El servicio, La disponibilidad, El control, La fuerza.

 

Uno de los postulados básicos de la PNL es que todos nuestros comportamientos, pensamientos y actitudes se basan en un objetivo positivo, una «intención positiva».

 

En términos psicológicos, el recién nacido tiene la necesidad de satisfacer su supervivencia, su seguridad. El contacto es un criterio importante.

 

             Hacia los dos años y medio de edad, este criterio se vuelve menos dominante. El niño experimenta la necesidad de oponerse, de distinguirse, para poder individualizarse.

 

             Aparece enseguida la necesidad de socializar...

 

             A los quince años surge la seducción...

 

             A los veinticinco años, los criterios social, profesional, financiero y de independencia...

 

             A los cuarenta años, una cierta estabilidad, una tranquilidad en la vida, una base...

 

             Y a los sesenta años, para algunas personas, los criterios de filosofía, de sabiduría, de espiritualidad.

 

Una manera de encontrar qué valor busca el señor X es preguntarle « ¿Qué necesitas?». La necesidad fisiológica nos guía hacia un valor conceptual.

 

Creencias, biología y enfermedad

 

El niño busca satisfacer sus necesidades; por ejemplo, la necesidad de ser reconocido por su padre. Si esa necesidad no es satisfecha, se siente mal; puede sentirse en peligro.

 

 

Desde un punto de vista etiológico, ser reconocido por el padre constituye una necesidad biológica de supervivencia. Esta necesidad encuentra su traducción psicológica en un valor: el reconocimiento. Desde el punto de vista de la biología, la explicación anatómica está en el recto. El hecho de dejar salir los excrementos significa: tengo un lugar, estoy en mi casa y lo expreso. Algunos psicoanalistas consideran el excremento como una moneda de cambio para el niño.

 

Tal reconocimiento puede, como ya se ha mencionado, estar ligado de manera muy estrecha con la seguridad. Esta puede traducirse en términos físicos por los órganos de los sentidos: por ejemplo, los ojos (ver el peligro), los oídos (estar al acecho) y la laringe (llamar para pedir ayuda).

 

Nuestras necesidades evolucionan a través del tiempo de manera fisiológica y experimental..., y también, en ocasiones, de manera patológica, porque cada vez que hay un shock, un conflicto, un traumatismo imprevisto, los criterios sufrirán reacomodos, es decir, una reorganización.

 

Cuando una persona es agredida de manera inesperada y con mucha violencia, puede imponerse un criterio de seguridad y dominar sobre los otros de manera totalmente novedosa, lo cual implica, por ejemplo, comportamientos de desconfianza, de repliegue, de agresividad, o incluso reacciones interpretativas. O bien, si un individuo se siente apartado, olvidado o abandonado, la escena principal podrá regirse por otro criterio, que será, por ejemplo, la relación, el vínculo, la búsqueda de contactos. Esta persona, en momentos de duda o de inseguridad, elegirá estar en grupo con otros, mientras la primera elegirá, por el contrario, estar aislada.

 

Esta jerarquía de criterios es muy importante, porque nos hace actuar, nos hace elegir y produce satisfacciones o frustraciones.

 

 

 

Jerarquía de valores y pirámide de las necesidades

 

Hemos visto que jerarquizamos nuestros valores: algunos son fundamentales, otros importantes y otros accesorios... Esta jerarquía se basa en criterios muy personales; depende de nuestra historia y de nuestra personalidad. Es contextualizada; es decir, que la importancia de los valores varía en función del contexto y del medio ambiente.

 

Los valores, como acabamos de ver, están vinculados con las necesidades, las cuales, asimismo, están jerarquizadas.

 

De acuerdo con Maslow, la satisfacción de las necesidades fundamentales permite acceder a niveles superiores. Nuevas necesidades pueden entonces hacerse presentes, pues la seguridad básica, fundamental, ha quedado satisfecha. De acuerdo con Maslow, estas necesidades aparecen en ciertos periodos de la vida y se mantienen a todo lo largo de la existencia. No son estadios.

 

Existe una estrecha correspondencia entre la importancia de un valor y su equivalente en la pirámide de necesidades.

 

La base de la pirámide de las necesidades de Maslow está integrada por las necesidades fisiológicas primarias (alimentación, agua, aire, sueño, eliminación, etcétera). La supervivencia del individuo depende de la satisfacción de estas necesidades. Son las necesidades fundamentales de la primera infancia, hasta los dos años. Al ser satisfechas, permiten proseguir la evolución natural.

 

Aparece enseguida, de los tres a los cinco años de edad, la necesidad de seguridad. La capacidad de realizar proyectos aparece y se desarrolla vinculada con la evitación del dolor y el disgusto. La satisfacción de esta necesidad de seguridad permite la instalación y el mantenimiento de la autonomía. Su falta de satisfacción implica actitudes de regresión psicomotriz.

 

Entre los cinco y los diez años se experimenta la necesidad de pertenencia (a una familia, a un clan, a un grupo de semejantes...) y de amor, de sentirse amado y aceptado. La satisfacción de esta necesidad es la base de la socialización futura del adulto.

 

 

 

EDAD

NECESIDAD

DESCRIPCIÓN

0-2 años

Supervivencia

Necesidades fisiológicas (aire, agua,
alimentos, eliminación, etcétera)

3-5 años

Supervivencia +
Seguridad

Inicio de la capacidad
de realizar proyectos, basada
en la evitación del dolor

5-10 años

Supervivencia +
Seguridad +
Sentido de pertenencia
y amor

Deseo de pertenecer
y de ser aceptado: fundamento
de la socialización adulta

Adolescencia

Supervivencia +
Seguridad +
Sentido de pertenencia
y amor +
Autoestima

Necesidad de autoestima
y de ganarse el respeto
de los demás

Etapa adulta

Supervivencia +
Seguridad +
Sentido de pertenencia
y amor +
Autoestima +
Autorrealización

Necesidad de plenitud personal,
de creatividad y de desarrollar
todo el potencial