El Cerebro Triuno  de PaulMCLean 

Vídeo sobre el cerebro Triuno por Juan Carlos

Vídeo sobre el cerebro Triuno muy gráfico

Los tres cerebros nos mueven inconscientes

 

 

En la década de 1950, el neurocientífico norteamericano Paul MacLean desarrolló la teoría del cerebro triuno. Las investigaciones de MacLean sugieren que nuestro cerebro se desarrolló incorporando cada vez funciones más complejas, sin embargo en lugar de integrar las funciones más primitivas en el resto del cerebro, estas funciones continuaron siendo gestionadas por la estructura más antigua ya que era la que estaba altamente especializada en gestionar dichas funciones. Algunos detractores de esta teoría afirman que no se puede simplificar el funcionamiento del cerebro a esta estructuración, debido a que, por ejemplo, no se puede entender un cerebro cognitivo sin su aspecto emocional y viceversa. Sin embargo, la teoría en ningún momento afirma que una parte del cerebro actúa  independientemente de la otra, sino que es una forma de estructurar el cerebro para poder entender su funcionamiento, basada en su desarrollo evolutivo y en la complejidad de sus funciones y que para nada excluye que el cerebro funcione en red mediante la interacción de todas y cada una de sus estructuras.

 

La teoría de MacLean dice que el cerebro se puede dividir en tres estructuras principales, según la complejidad de sus funciones:

1.El cerebro instintivo o reptiliano, que compartimos básicamente con el resto de los reptiles.

2.El cerebro límbico o mamífero, que compartimos con la mayoría de los mamíferos.

3.El cerebro cognitivo-ejecutivo o cerebro humano que, aunque lo poseen otros animales de forma poco evolucionada,  se puede decir que es el que nos hace humanos por el desarrollo que alcanzó en el homo sapiens-sapiens, hace unos 150.000 años, según los antropólogos.

Los tres cerebros se desarrollaron en forma de capa uno por encima del otro.

El cerebro reptil: Está compuesto por el tallo cerebral, los ganglios basales y el sistema reticular y ocupa el 5% de la masa cerebral. Su función principal, al igual que en el resto de las especies, es asegurar nuestra supervivencia y la de la especie. Esta área cerebral no entiende de pasado o futuro, sólo vive el presente y así reacciona. Actúa como primer filtro de la información que percibimos del medio ambiente. Su función es actuar y ante posibles amenazas sólo tiene dos tipos de respuesta: ataque o huida. Es el responsable de nuestra resistencia al cambio ya que evalúa a lo conocido como seguro y a lo desconocido como peligroso para la supervivencia.

El cerebro límbico o mamífero: Está constituido por 6 estructuras y ocupa el 10% de la masa cerebral:

1. Cerebro mamífero. El tálamo

2. La amígdala (emociones)

3. El hipotálamo

4. Los bulbos olfatorios

5. La región septal

6. Hipocampo (memoria)


Con la aparición de este cerebro, aparece la capacidad de aprender y modelar las respuestas automáticas pro-supervivencia y por lo tanto memorizar nuevas respuestas para poder utilizarlas en situaciones futuras semejantes. Es decir procesa experiencias presentes y pasadas.

Un reptil nace con todo lo necesario para sobrevivir y su capacidad de aprendizaje es muy limitada. Sin embargo un gatito nace sin saber cazar y es el aprendizaje lo que le permitirá sobrevivir. 

 

 

 

Funciona como segundo filtro de la información que ingresa a nuestro cerebro evaluando los estímulos en dos grupos: Dolor o placer, el dolor lo considera malo para la supervivencia y el placer como bueno para la misma.  A diferencia del cerebro instintivo, el cerebro emocional es adaptable y por lo tanto acepta situaciones o estímulos nuevos, a los que evalúa como placer o dolor. Cada vez que experimentemos dolor o placer, nuestro cerebro límbico buscará la causa y la guardará en la memoria. Estos aprendizajes no son nunca fijos o indelebles, aunque cuando se asocian a dolores o placeres muy intensos son muy difíciles de modificar y nos llevará a lo que llamamos conductas de acercamiento cuando los estímulos estén relacionados con el placer y de alejamiento o lucha cuando estén relacionados con el dolor. En todos los casos, en términos de esta codificación en la memoria, cuando hablamos de placer no hablamos de felicidad, sino de si es garantía de supervivencia y en el caso del dolor, peligroso para la supervivencia. La información percibida por nuestros sentidos tarda 125 milisegundos en llegar a este sistema, recuerda este dato porque será muy importante para comprender nuestras reacciones emocionales.

 

 El cerebro cognitivo-ejecutivo o cerebro humano

 

Cerebro humano: Es la parte más desarrollada del cerebro y en los seres humanos es la que nos diferencia del resto de los animales. Su función cognitiva-ejecutiva hace referencia a la capacidad de procesar la información de forma consciente. Ocupa el 85% de la masa cerebral, no obstante el cerebro instintivo y el cerebro límbico, a pesar de ocupar sólo un 15% de nuestro cerebro tienen una influencia enorme en nuestra actividad cerebral debido a que son los primeros en evaluar los estímulos percibidos –¿recuerdas los 125 milisegundos?-.  El cerebro cognitivo, se enciende siempre después de los cerebros anteriores, la información tarda 375 milisegundos más en llegar a esta estructura cerebral, y es de acción lenta ya que consume mucha energía.

Es donde se llevan a cabo los procesos intelectuales superiores, el desarrollo social, el proceso racional de entendimiento y análisis, la planificación y la habilidad de procesar experiencias futuras y la creatividad mediante la imaginación.

En él se encuentra la parte que nos hace realmente humanos y ésta son los lóbulos pre-frontales y está estructurado en dos hemisferios, el  hemisferio izquierdo está asociado con el razonamiento lógico, el análisis, la descomposición de un todo en partes y el lenguaje y el hemisferio derecho está asociado a la creatividad, la imaginación, los procesos asociativos globales, las relaciones espaciales y al proceso de las emociones.

 

 

 

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Cerebro Triuno 

 

  


 INTRODUCCIÓN

El hombre, como ser consciente y racional se ha interesado por los procesos neurofisiológicos y psíquicos que originan el funcionamiento cerebral, al igual que su estructura y capacidades; ha sido su preocupación permanente indagar y explicarse muchas interrogantes en relación al encéfalo y sus, hoy reconocidos, tres componentes estructurales principales: el Cerebro (formado por los dos hemisferios), el Cerebelo (que actúa en la coordinación y mantenimiento del equilibrio) y el cerebro Límbico (donde se originan las emociones).  Se ha determinado que el cerebro, en vez de ser una única estructura, se haya dividido en dos mitades o hemisferios con funciones específicas especializadas aún cuando se encuentran íntimamente envueltas en el cráneo y ligadas por distintos haces de fibras nerviosas que actúan como canales de comunicación.

El proceso evolutivo del cerebro en los animales ha visto transcurrir miles de millones de años hasta llegar a conformarse en su versión más avanzada conocida: el cerebro humano, tal como lo reseña Jung (2.000) la filogenia u origen y evolución de las especies, ha ido desarrollando estructuras cada vez más complejas para el tratamiento de la información. Así, con la aparición de ciertas plantas, y sobre todo, con el surgir de los animales sobre el planeta, la naturaleza desarrolló los primeros sistemas nerviosos para, poco a poco, y por extensión de estos, pasar a crear los primeros cerebros de peces,  batracios y reptiles.

Este cerebro primitivo, sería el que dominaría el mundo durante cientos de millones de años de la mano de los famosos dinosaurios. Era este, según los estudiosos del tema, un sistema cerebral únicamente espacial que regía los movimientos de acercamiento y alejamiento, de ataque y de defensa, algo frío y ritualizado. Posteriormente la masiva expansión de los mamíferos supuso un “salto cuántico” en la evolución encefálica de las especies terrestres, con la aparición del denominado “cerebro Límbico”, un círculo casi completo de tejido que envuelve el sistema reptiliano. Es en este sistema Límbico donde se gestan las emociones intensas, así como las ondas theta y los recuerdos a largo plazo. Incluye el hipocampo, la amígdala y otras estructuras... y, muchas veces, se hace  referencia a ella como “sustancia o materia blanca”. 

Finalmente, reafirma Jung (Op. Cit. 2.001) hará unos 40 millones de años, surgió una nueva estructura cerebral denominada neocórtex, o nueva corteza, que es la característica distintiva de los mamíferos euterios, más evolucionados y en gran medida diurnos, uno de los grupos de organismos de más éxito en la actualidad. Es el sistema encefálico que ha llegado a ser entre otros el de la especie humana. Se trata de una nueva corteza, de ahí su nombre, formada por un tejido nervioso de superficie rugosa y llena de pliegues.  Esta corteza cerebral dividida en dos hemisferios que se comunican a través de fibras transversales llamadas comisuras, era en un principio funcionalmente simétrica, pero con el advenimiento de orangutanes y gorilas, se inicia una asimetría o lateralización de los hemisferios, con unas características y percepción distintas en uno del otro.  Es así como, el encéfalo humano tal y como lo describe Paul McLean (Jefe del laboratorio de Evolución Mental y Conducta del Instituto Nacional de Salud Mental de Bethesda), no es más que la compleja interacción de los tres sistemas neurales anteriormente descritos. Se corrobora el proceso de generación de las estructuras en los cerebros de los animales durante los últimos 600 millones de años que están materializadas en el cerebro humano. Proceso que se evidencia en los nueve meses de formación ontogénica de los bebés humanos, que no serían más que una notable síntesis de ese cuasi eterno proceso evolutivo.

Cada uno de estos tres sistemas encefálicos tiene especial inteligencia, subjetividad, sentido de tiempo y espacio, memoria y función motora, entre otras, capaces de operar de manera independiente; la Física Cuántica de Max Planck (1.900) que sostiene que toda materia es energía y la energía se encuentra.

 

DESARROLLO

 

CEREBRO

Es un órgano de consistencia semisólida y se adapta a la forma de su continente que es el cráneo: Tiene forma ovoide, con la extremidad posterior más ancha. Pesa alrededor de 1400grs en el hombre y 1200grs en la mujer. El cerebro ocupa la parte antero superior del encéfalo, casi la totalidad de la caja craneal, su parte superior (convexidad del cerebro), se corresponde con la bóveda craneal, y su parte inferior (base del cerebro) con el compartimiento anterior y medio de la base del cráneo. El encéfalo se protege del medio externo por medio de tres barreras: cráneo que es la principal barrera en contra del trauma físico, las meninges y el LCR.

CEREBRO TRIUNO


“….Investigadores como Sperry, Mac Lean, Gazzaniga y Pibram (1978), Restok (1984) entre otros, descubrieron el carácter de “capas de cebolla” del cerebro, producto de la evolución biológica.  Actualmente en los círculos especializados se habla de “CEREBRO TRIUNO”, un cerebro con tres capas, sub – cerebros o sistemas

  • Reptil, Instintivo ó Básico:        Asiento de los Instintos.
  • Límbico o de Mamífero:           Asiento de la afectividad.
  • Neo – Corteza o humano:         Asiento del Pensamiento.

 

CEREBRO BÁSICO,  REPTIL Ó INSTINTIVO:

El Sistema Reptil, el llamado Sub – Cerebro “Reptil” es un antiguo mecanismo neuronal que ejecuta los programas básicos de la vida.  Es un sustrato donde se ubican los instintos y los cambios psicológicos necesarios para asegurar la supervivencia.  Las conductas del sistema “reptil” son difíciles de modificar porque son pre - programadas, inconscientes y automáticas.  El Individuo nace con ellas.  Sólo una capacidad de razonamiento bien desarrollada puede analizar, asumir responsablemente las conductas del sistema “reptil” y sus consecuencias.  Por ello, las estrategias de modificación de conducta, tan populares en educación, sustentadas por teorías basadas en investigaciones con animales, en la actualidad se consideran insuficientes y en algunos casos inadecuadas, porque generalmente reprograman la conducta a nivel básico e inconsciente.  No podemos olvidar sin embargo, que el “reptil” es un subcerebro de esa computadora portátil, llamada cerebro y que por tanto, lejos de ignorar su existencia, debemos tratar de comprender y guiar su participación positiva en el proceso de aprendizaje.   Por ejemplo, podemos utilizar estrategias en el aula para que el alumno perciba lo que aprende con parte de sus necesidades básicas, que le permitirá sobrevivir en un mundo que requiere de flexibilidad y cambio permanente.  Si por el contrario el alumno trata de responder al solo estímulo de aprobar un examen y pasar de cursos, tratará de sobrevivir dentro del contexto escolar, almacenando información y recordándola hasta el día del examen…pero…aprobará y olvidará.   En este caso no podemos hablar de aprendizajes significativos.

                                                  LA LUCHA POR EL PODER

 

El Cerebro Básico

 

En el tercer cerebro, el de la Supervivencia, el Cerebro Básico, nos organizamos en grupos limitados para defendernos de grupos de otra índole. Formamos diferentes  asociaciones, partidos, tribus, religiones y naciones, según nuestros patrones, acciones del pasado y valores que hemos repetido siglo tras siglo.  ¿ Por qué esa vieja y siempre necesidad de luchar por el poder, de supervivencia?. El instinto del Cerebro Básico nos protege: “tu eres muy poderoso, y yo no quiero perder”

 

Esta parte del cerebro está formada por los ganglios basales, el tallo cerebral y el sistema reticular. Es el responsable de la conducta automática o programada, tales como las que se refieren a la preservación de la especie y a los cambios fisiológicos necesarios para la sobrevivencia. Algunas veces, es denominado complejo reptiliano porque es típico de los reptiles y tiene un papel muy importante en el control de la vida instintiva.

 

Alojado en el tronco cerebral, es la parte más antigua del cerebro y se desarrolló hace unos 500 millones de años. Se encuentra presente primordialmente en los reptiles. Los reptiles son las especies animales con el menor desarrollo del cerebro. El suyo, está diseñado para manejar la supervivencia desde un sistema binario: huir o pelear. Tiene un papel muy importante en el control de la vida instintiva. Se encarga de autorregular el organismo. En consecuencia, este cerebro no está en capacidad de pensar, ni de sentir; su función es la de actuar, cuando el estado del organismo así lo demanda.

El complejo reptiliano, en los seres humanos, incluye conductas que se asemejan a los rituales animales como el anidarse o aparearse. La conducta animal está en gran medida controlada por esta área del cerebro. Se trata de un tipo de conducta programada y poderosa y, por lo tanto, es muy resistente al cambio. 

Es el impulso por la supervivencia: comer, beber, temperatura corporal, sexo, territorialidad, necesidad de cobijo, de protección... Es un cerebro funcional, territorial, responsable de conservar la vida.

En el cerebro reptiliano se procesan las experiencias primarias, no verbales, de aceptación o rechazo. Aquí se organizan y procesan las funciones que tienen que ver con el hacer y el actuar, lo cual incluye: las rutinas, los hábitos, la territorialidad, el espacio vital, condicionamiento, adicciones, rituales, ritmos, imitaciones, inhibiciones y seguridad. Es el responsable de la conducta automática o programada, tales como las que se refieren a la preservación de la especie y a los cambios fisiológicos necesarios para la sobrevivencia. En síntesis: este cerebro se caracteriza por la acción.

 El Sistema Básico o reptiliano controla la respiración, el ritmo cardíaco, la presión sanguínea e incluso colabora en la continua expansión-contracción de nuestros músculos. Este primer cerebro es sobre todo como un guardián de la vida, pues en él están los mayores sentidos de supervivencia y lucha y además por su interrelación con los poros de la piel, los cuales son como una especie de interfase que poseemos con el mundo externo, este primer cerebro es nuestro agente avisador de peligros para el cuerpo en general.

Permite con rapidez la adaptación por medio de respuestas elementales poco complicadas emocional o intelectualmente. Esta conducta no está primariamente basada en consideraciones basadas en las experiencias previas ni en los efectos a medio o largo plazo.

 Es en este primer cerebro donde las adicciones son muy poderosas, tanto a algo como a alguien o a una forma de actuar.  Por decirlo de alguna forma rápida en este primer cerebro es una herencia de los períodos cavernarios, donde la supervivencia era lo esencial. Este primer cerebro, es el que permite el movimiento de actuar y hacer.  Su carácter más específico desde el punto de vista temporal es su adecuación al presente.

Los estudios neurológicos han encontrado que los animales en el caso de los vertebrados, a medida que van evolucionando, su cerebro se va superponiendo, esto quiere decir que mientras menos complejo es un animal, tiene menos cerebro; y mientras más evolucionado es, tiene más cerebro. El primer grado de evolución, lo encontramos en los reptiles que tienen un cerebro básico o SR (sistema reptil), o tallo cerebral, que cumple ciertas funciones muy sencillas, tales como la de mantenemos vivos (¿será sencilla tal vez?), las conductas automáticas, las instintivas, las de supervivencia y conservación de la especie. Obviamente la función primordial de todos los seres es mantenerse vivos y perpetuarse a lo largo del tiempo. Esta es la función del tallo cerebral. Ese es el centro de la vida, actualmente la ciencia especula sobre la posibilidad de que los árboles también posean ese cerebro rudimentario, el cual les permite entrar en contacto con el medio, sentir y desarrollar algunas conductas adaptativas.  El cerebro básico posee una estructura relativamente sencilla y muy arcaica, funciona sobre la base de conductas estereotipadas y repetitivas. Es el cerebro de actuar o no actuar.

Este cerebro, el más profundo de los tres sistemas, trata acerca de la tierra, acerca de la estabilidad y la seguridad, acerca de la aceptación de la vida tal como se presenta.  Trata sobre la vida, sobre la preservación y la creación en continuum, en vez de en forma definitiva.  La energía sigue sucediéndose siempre, bien sea sin la presencia de la vida humana o con ella.  Es desde esta energía básica que surge la forma humana.  A través de nuestra columna vertebral y el tallo cerebral, hacemos nuestra primera presentación como vida humana.  Estas formaciones son nuestro primer cerebro, el del ritmo básico, del movimiento, de la acción.  El nos expone a la vida a través de nuestra piel, que ya no se desliza sobre la tierra, como lo hace la serpiente, pero que sin embargo busca adherirse a lo que tenga cerca.

Si notamos las maneras que hemos inventado para estar en la tierra, nos daremos cuenta de nuestro “ser” y de los esfuerzos que hacemos para “estar”:

·         Para estar seguros, formamos tribus y naciones y familias o al menos parejas.

·         Para controlar y dominar a otros, utilizamos nuestro trabajo, nuestros hijos, a Dios y finalmente a nosotros mismos.

·         Para formar parte de, o ser partícipes: nos involucramos de cualquier forma posible, sea ésta social, anti – social, positiva, negativa, sea con crimen o buenas acciones, amor, esclavitud, originalidad o adicción.

 

Paul Maclean encontró seis formas generales de comportamiento asociadas con el Cerebro Básico: rutinización, imitación, comportamiento básico o tropismo, repetición, actuar de nuevo y engañar.

Además, formuló la siguiente lista de comportamientos específicos, que él llamó:

Formas especiales del comportamiento básico:

·         Selección y preparación del hogar.  Posesión.

·         Establecimiento del territorio. Posesión.

·         Uso del espacio del hogar.

·         Señalamiento de preferencia de sitios.

·         Marcar rutas.

·         Demarcar el territorio.

·         Patrullar el territorio.

·         Despliegue de ritual en defensa del territorio, comúnmente utilizando el uso de coloración y adornos.

·         Luchas intraespecíficas formalizadas en defensa del territorio.

·         Despliegue triunfal en defensas exitosas.

·         Asumir posiciones distintivas y colores en señal de rendición.

·         Uso de sitios para defecar.

·         Hacer correrías.

·         La Cacería.

·         Regresar a casa.

·         El atesoramiento.

·         La Formación de grupos sociales.

·         Es establecimiento de la jerarquía social por medio del despliegue y de otras maneras.

·         El Saludo.

·         Acicalarse para aparearse.

·         Cortejar con despliegue usando colores y adornos.

·         Aparearse.

·         Cruzarse y en casos aislados, atender a la cría.

·         Reunirse en bandas.

·         Migrar.

El Sistema Reptil se caracteriza por ser asiento de la inteligencia básica, es la llamada inteligencia de las rutinas, rituales, parámetros. Sus conductas, en la mayoría, son inconscientes y automáticas. Recibe mensaje del límbico y del neocortex. Se hace cargo de su conducta cuando se ve amenazado por la sanción, generando un comportamiento reactivo. Las personas actúan desde esta estructura en atención a sus necesidades vitales.

El inferior que incluye al tallo cerebral y al cerebelo, se comporta similar al de los reptiles de sangre fría, es instintivo, de respuesta rápida y orientada a la sobrevivencia. El cerebelo controla nuestro sentido del equilibrio. Se en encarga de mantener la seguridad de la persona, causante de respuestas de conformismo, rituales, decepción.

Esta parte del cerebro está formada por los ganglios basales, el tallo cerebral y el sistema reticular.  Es el responsable de la conducta automática o programada, tales como las que se refieren a la preservación de la especie y a los cambios fisiológicos necesarios para la sobrevivencia.  Algunas veces, es denominado complejo reptiliano porque es típico de los reptiles y tiene un papel muy importante en el control de la vida instintiva.

En consecuencia, este cerebro no está en capacidad de pensar, ni de sentir; su función es la de actuar, cuando el estado del organismo así lo demanda.

Desde un punto de vista evolutivo, el cerebro reptiliano es el más primario y está muy relacionado con la piel y con los poros.  Esta área del cerebro controla las necesidades básicas y la reacción de "luchar o volar", la cual se refiere a los cambios en el funcionamiento fisiológico que acompañan al estrés o a la amenaza.

El complejo reptiliano, en lo seres humanos, incluye conductas que se asemejan a los rituales animales como el anidarse o aparearse.  La conducta animal está en gran medida controlada por esta área del cerebro.  Se trata de un tipo de conducta instintiva programada y poderosa y, por lo tanto, es muy resistente al cambio.

En el cerebro reptiliano se procesan las experiencias primarias, no verbales, de aceptación o rechazo.  Aquí se organizan y procesan las funciones que tienen que ver con el hacer y el actuar, lo cual incluye: las rutinas, los valores, los hábitos, la territorialidad, el espacio vital, condicionamiento, adicciones, rituales, ritmos, imitaciones, inhibiciones y seguridad.  En síntesis, este cerebro se caracteriza por la acción.

 

CEREBRO LÍMBICO Ó MAMÍFERO PRIMITIVO:

Cerebro Límbico o Mamífero: Está formado por la amígdala, el hipocampo, hipotálamo (que mantiene la temperatura y el sentido de sed y hambre), hipófisis, tálamo (mensajes de los sentidos, prepara al organismo para reaccionar si percibe dolor, presión en la piel, etc.), parte superior del proceso reticular y el núcleo caudado. Provee de las necesidades diarias, sentimientos de alegría o tristeza, energía o motivación. Responsable de los lazos sociales, hormonas, sentimientos sexuales, emociones, memoria contextual, expresividad inmediata.

Nuestro contenedor de rabia se refleja en el tono de voz y en la postura alterada La tristeza del pasado se refleja en la depresión y en el rechazo a desear. Nuestro tristeza refleja lo que hemos amado. Por lo tanto, nuestro pasado emocional es clave para el manejo de nuestra frustración en el presente La frustración puede ser activa como la rabia o pasiva como la tristeza. La Violencia está basada en una emoción de rabia no resuelta ¡La mente no para, aún a pesar de la distancia física o del pasar del tiempo.


Este cerebro se empieza a desarrollar incipientemente en las aves y totalmente en los mamíferos. El mesoencéfalo o cerebro mamífero, dotado de un sistema límbico, físicamente ubicado encima del reptil permite al mamífero un desarrollo sentimental que opera, fundamentalmente, desde la estructura conocida como la Amígdala, y es ello lo que les permite establecer relaciones de mayor fidelidad que los reptiles.

 

El Sistema Límbico está asociado a la capacidad de sentir y desear. Está constituido por seis estructuras: el tálamo (placer-dolor), la amígdala (nutrición, oralidad, protección, hostilidad), el hipotálamo (cuidado de los otros, características de los mamíferos), los bulbos olfatorios, la región septal (sexualidad) y el hipocampo (memoria de largo plazo). En estas zonas están las glándulas endocrinas más importantes para el ser humano: pineal y pituitaria. En este sistema se dan procesos emocionales y estados de calidez, amor, gozo, depresión, odio, etc., y procesos que tienen que ver con nuestras motivaciones básicas.

 

 

El Sistema Límbico está asociado a la capacidad de sentir y desear. Está constituido por seis estructuras: el tálamo (placer-dolor), la amígdala (nutrición, oralidad, protección, hostilidad), el hipotálamo (cuidado de los otros, características de los mamíferos), los bulbos olfatorios, la región septal (sexualidad) y el hipocampo (memoria de largo plazo). En estas zonas están las glándulas endocrinas más importantes para el ser humano: pineal y pituitaria. En este sistema se dan procesos emocionales y estados de calidez, amor, gozo, depresión, odio, etc., y procesos que tienen que ver con nuestras motivaciones básicas.

 

El Sistema Límbico está asociado a la capacidad de sentir y desear. Está constituido por seis estructuras: el tálamo (placer-dolor), la amígdala (nutrición, oralidad, protección, hostilidad), el hipotálamo (cuidado de los otros, características de los mamíferos), los bulbos olfatorios, la región septal (sexualidad) y el hipocampo (memoria de largo plazo). En estas zonas están las glándulas endocrinas más importantes para el ser humano: pineal y pituitaria. En este sistema se dan procesos emocionales y estados de calidez, amor, gozo, depresión, odio, etc., y procesos que tienen que ver con nuestras motivaciones básicas.

Esta parte es capaz de poner el pasado en el presente (presente + pasado) y por tanto se produce aprendizaje y se activa cuando nos emocionamos. Facilita la calidad de vida que da la calidez en las relaciones humanas. Es razonable pensar que el desarrollo de la memoro. Muestra una capacidad de trascender el imperativo del presente dando respeto al pasado.

 

En éste reside la sede de todas las fuerzas emotivas que darán lugar a todos tus deseos y sentimientos y es en él donde subyacen las inteligencias de capacidad de dejarnos afectar por algo o alguien. Proporciona el afecto que los mamíferos necesitan para sobrevivir, por tanto se introducen los sentimientos: Dar o recibir afecto, recibir atención, consideración, escucha, Compasión, ternura, empatía.

 

El Sistema Límbico

De acuerdo con Maclean, el segundo cerebro está representado por el sistema límbico, cuya función principal es la de controlar la vida emotiva, lo cual incluye los sentimientos, el sexo, la regulación endocrina, el dolor y el placer.  Anatómica-mente está formado pro los bulbos olfatorios, el tálamo (placer-dolor), las amígdalas (nutrición, oralidad, protección, hostilidad), el núcleo hipotalámico (cuidado de los otros, características de los mamíferos), el hipocampo (memoria de largo plazo), el área septal (sexualidad) y la pituitaria (directora del sistema bioquímico del organismo).  Puede ser considerado como el cerebro afectivo, el que energiza la conducta para el logro de las metas.  El desbalance de dicho sistema conduce a estados agresivos, depresiones severas y pérdida de la memoria, entre otras enfermedades.

La investigación en esta área parece apoyar la noción de que toda la información que penetra al organismo es supervisada y controlada por el sistema límbico, lo cual constituye una función vital para la sobrevivencia (Ver Restqak, 1984).

Sistema Límbico: Constituye el asiento de la emociones, de la inteligencia
afectiva y motivacional. Trabaja en sintonía con el reptil. Toda información sensorial es filtrada por este sistema antes de pasar al neocortex. Promueve la productividad, la satisfacción en el trabajo y en el aprendizaje.

En este segundo cerebro existe la capacidad de sentir, pues de los tres es el que más se deja afectar por los demás y por el entorno, por ello quienes más tienen este segundo cerebro enfermo son todas aquellas personas incapaces de dejarse afectar por el entorno, así como también quienes se afectan demasiado. La realidad que percibimos a través de la nariz, la boca y los genitales se relaciona estrechamente con este segundo cerebro.

 Su función principal es la de controlar la vida emotiva, lo cual incluye los sentimientos, la regulación endocrina, el dolor y el placer. Puede ser considerado como el cerebro afectivo, el que energiza la conducta para el logro de las metas -motivación-. El desbalance de dicho sistema conduce a estados agresivos, depresiones severas y pérdida de la memoria, entre otras enfermedades.  Este segundo cerebro, es el que permite sentir.  Su carácter más específico desde el punto de vista temporal es la capacidad de poner el pasado en el presente (aprender, memoria)

El sistema Límbico: Rodeando la zona del sistema reptil, se encuentra el sistema límbico.  Este sistema ejecuta programas relacionados con emociones, defensas, miedos, afectos, motivaciones.  Cuida de la supervivencia social y trabaja en armonía con el sistema reptil.  El sistema límbico debe ser de especial interés para los docentes, porque el aprendizaje involucra contenido emocional.   Joseph E. Ledoux (1988), a través de múltiples experimentos, descubre que las relaciones emocionales no son necesariamente producto del pensamiento que ocurre en el sistema “Neocorteza”.  Confirman sus investigaciones que la información sensorial es procesada, en primer lugar, por el sistema límbico, y de allí pasa a la neocorteza para su procesamiento a nivel de pensamiento.  Finalmente se traduce en cambios externos o conductuales.

Estos descubrimientos revelan que las relaciones emocionales pueden producirse sin la participación de los procesos cognoscitivos, explicando ello el porqué muchas reacciones humanas son a veces calificadas de irracionales o emocionales.  La famosa frase “Cuenta hasta 10” antes de actuar no es más que solicitar tiempo para que el estímulo pase a la neocorteza antes de traducirse en conducta. 

Las investigaciones que indican que toda la información que entra al cerebro es revisada por el sistema límbico (Restack, 1984) tiene inmensas implicaciones para el hecho educativo, porque le imprime mayor significado científico a la “motivación” dentro del contexto de aprender.  Showers y Cabtor (1985), enfatizan que la utilización de estrategias cognoscitivas para elegir y hacer acciones apropiadas comienza con estados o elementos motivacionales.  Sostiene Chadwick (1988) que el alumno puede aprender varias estrategias cognoscitivas, pero si no tiene el estado afectivo para usarlas no lo hará.

Según Miriam Heller: “El Individuo que aprende, debe engancharse afectivamente en la experiencia de aprendizaje.  Debe “querer aprender” y sentir que “puede hacerlo”.  De no ser así pueden producirse bloqueos que impedirían al objeto de aprendizaje pasar al sistema neocorteza para ser acomodado y asimilado a la estructura cognoscitiva y producir transformaciones significativas”.

Las investigaciones sobre el cerebro, particularmente aquéllas que abordan el sistema límbico, indican que los sentimientos y el aprendizaje no pueden estar separados.  De hecho, parece que para producir el tipo de aprendizaje acelerado que el mundo requerirá, los profesores del mañana necesitarán ser sensibles para registrar las barreras emocionales y suministrar un medio ambiente emocional positivo, como para inducir aprendizajes verdaderos, (Nummela y Rosengren) (1988).

Lazanov (1978), médico y educador búlgaro, define “barreras para el aprendizaje” como filtros emocionales que determinan si el estudiante acepta o rechaza la nueva información.  Son estados de alerta automáticos y de defensa que se dan a nivel consciente como en el inconsciente.  Cuando el estudiante encuentra una de estas barreras, el centro de atención se traslada de la clase al mundo interno de fantasías, sentimientos o cualquier otra vía de escape.

Paries y Oka (1986) sostienen que la habilidad y la voluntad de aprender son propiciadas por la motivación, la cual está determinada por el sentimiento de competencia y la trascendencia o valor que el alumno otorga a la actividad de aprendizaje.  Se trata, entonces, de convencer al estudiante, por una parte, de que él puede, y por otra, de propiciar en él la voluntad de aprender.

En general la investigación ha permitido reconocer que los factores motivacionales y afectivos desempeñan un importante papel en el aprendizaje (Chadwick, 1985; Betancourt, 1988; Barnes, 1991).  Al respecto la Psicología Humanista da elementos para considerar estos factores al concebir a la persona como centro y promotor del aprendizaje, cuyas necesidades, motivaciones e intereses la conducen al desarrollo personal (Maslow, 1968; Rogers, 1969).  Sólo cuando el individuo siente la necesidad de conocer se dirige hacia la experiencia de aprendizaje.

 

 

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